un vulgar retrete

“La mayor revelación que he tenido en mi vida comenzó con la contemplación de la puerta batiente de unos urinarios. He observado que la realidad tiende a manifestarse así, insensata, inconcebible y paradójica, de manera que a menudo de lo grosero nace lo sublime; del horror, la belleza y de lo trascendental, la idiotez más completa.

Y así, cuando aquel día mi vida cambió para siempre yo no estaba estudiando la analítica trascendental de Kant, ni descubriendo en un laboratorio la curación del sida, ni cerrando una gigantesca compra de acciones en la Bolsa de Tokio, sino que simplemente miraba con ojos distraídos la puerta color crema de un vulgar retrete de caballeros situado en el aeropuerto de Barajas.”

(Rosa Montero. La hija del caníbal)

sin modelos

“La crisis. De esta crisis el planeta saldrá, como salió de las demás crisis que en este sistema se han producido. La diferencia con otras es que esta vez el sistema está declinando. A medio plazo, una vez superado el período postcrisis y tras una fase de adaptación, imagino un escenario apagado, un mundo más bien oscuro, pobre, hacinado, en el que la población tiene que buscar una salida a su propia existencia en un mundo muy cohesionado y controlado a nivel macro: cada uno sabiendo lo que tiene que hacer, lo que le toca hacer, lo que puede hacer, y a la vez muy disperso. Sin modelos de conducta reglados. Y más allá, un entorno próximo a un orden muy establecido, un mundo delimitado en un escenario insensible comparado con nuestro actual modo de hacer las cosas, aunque perfecto desde un punto de vista de la eficiencia y buscando el beneficio del grupo.

¿Terrible? Sólo desde nuestro punto de vista. ¿Inaceptable? Sí, desde nuestra actual perspectiva. Pero, por un momento, trasládese a 1780, o a 1815, cuando se forzó la emigración masiva de familias campesinas más o menos autónomas y con una existencia soportable, camino de unos suburbios industriales insalubres y masificados en los que su vida era una sucesión de horarios extenuantes y de pequeños o grandes infiernos en muchas ocasiones situados por debajo de la subsistencia; y eso se aceptó con más o menos violencia, y con el tiempo se asimiló y transmutó en algo bastante más asumible.

Pienso que también ahora sucederá, también habrá tarde o temprano una asimilación, pero lo agradable no llegará mañana, ni pasado, ni será en nuestro actual entorno económico-social, filosófico-cultural, político-vivencial, sino en otro muy diferente, al que se llegará tras un salto semejante al que supuso pasar del despotismo más-o-menos ilustrado al maquinismo manufacturero. Y claro, ni podemos preguntarle a nadie cómo fue aquello ni ahora podemos preguntar cómo será lo que mañana llegue.”

(Santiago Niño-Becerra. Más allá del Crash)

1Q84

Siento que me he caído dentro del mundo de las dos lunas.
Este cuaderno es mi escalera de emergencia y tengo que encontrar la combinación de palabras que abra la puerta de salida.

(Susana Vegas. Cuaderno 2)

los miras volar

“Una tarde Hélène le preguntó:
– ¿Qué son?
– Es una jaula
– ¿Una jaula?
– Sí.
– ¿Y para qué sirve?

Hervé Jouncour tenía los ojos fijos en aquellos dibujos.

– Tú la llenas de pájaros, todo lo que puedas; después, un día que te suceda algo feliz, la abres de par en par y los miras volar afuera.”

(Alessandro Baricco. Seda)

teresa_martinez_abreslajaula
(Teresa Martínez. Abres la jaula)