los inux

Una red de túneles atraviesa la ciudad.

Excavados bajo tierra, siguen el trazado de las calles, se meten bajo nuestras casas y desembocan en grandes cilindros de hormigón en los barrios del extrarradio. Cada cierto tramo asoman sus rejillas de ventilación, pero quien no las conoce, las confunde fácilmente con alcantarillas o arquetas de saneamiento.

En ellos viven los inuxs, unos seres blanquecinos de pies palmeados y manos huesudas con alargados dedos. No tienen pelo en ninguna parte del cuerpo, y una especie de caparazón les cubre la parte alta de la espalda, casi hasta llegar al cuello. Los ojos, casi atrofiados, no les sirven de mucho en la oscuridad de los túneles y se orientan gracias al olfato.

(Susana Vegas. Los inux)

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tranquilas

Cuando sales a la calle sin cuaderno, las ideas se te amontonan en la cabeza y se escapan a trompicones en cuanto tienen la oportunidad.

Les encanta navegar en servilletas de papel o esquinas de periódico,
y luego escabullirse rápidas por cualquier recoveco que encuentren en la ropa.

Aunque lo que más les gusta es refugiarse, tranquilas, en los grandes bolsillos de mi abrigo.

(Susana Vegas. Tranquilas)

incómodo pero tranquilo

“Por una especie de manía, el padre se negaba a quitarse el uniforme cuando estaba en casa. Y mientras la bata pendía inútil de la percha, el padre dormitaba en su sillón completamente vestido, como si estuviera siempre de servicio y esperase la voz del jefe. Por consiguiente, el uniforme, a pesar del cuidado de la madre y de la hermana, fue perdiendo en limpieza, y Gregor se pasaba horas contemplando ese traje luminoso, lleno de manchas, con sus botones dorados siempre lustrosos, con el que el anciano dormía incómodo pero tranquilo.”

(Franz Kafka. La metamorfosis)

conexiones

Estás pegado a mí pero no veo tu cara.
Tengo curiosidad, e intento adivinarla en el reflejo del cristal. No debo ser muy discreta, porque noto que te das cuenta y te sientas más erguido. Me miras las piernas mientras jugueteas con el móvil y al moverte rozas (¿sin querer?) mi antebrazo con tu mano.

En este túnel has sido tú el que ha intentado adivinar mi cara.
Se acerca mi estación. Hueles bien.

(Susana Vegas. Conexiones)

ese día empieza

En la montaña viven unos seres diminutos en unas cuevas diminutas creadas por las lluvias de invierno.
Recolectan guijarros de todos los tamaños.
Un día se reúnen todos, amontonan sus piedrecitas, y bajan de la montaña.
Ese día empieza el verano.

(Susana Vegas. Ese día empieza)