inundación

Hay una inundación en mi casa. Gotea desde el techo y cae formando enormes charcos en el suelo. Más bien, hay una inundación en una habitación de mi casa. Porque el resto está seco. Sequísimo. Es un líquido que no se atreve a salir. Llega a la puerta, y retrocede, filtrándose por las paredes. En una de ellas ya ha llegado a la ventana, y cae chorreando hacia el patio.

Abajo hay un grupo de niños que se ha puesto a jugar bajo esta ducha improvisada. Hace calor, pero esta especie de agua está helada. En las noches sin luna la habitación se llena de insectos que taponan hasta la más pequeña de las rendijas, absorben el calor de todo lo que encuentran en ella y se van, dejando que el calor incube sus huevos.

En las noches sin luna nos prohíben jugar allí, pero ayer vinieron los primos. Y a mi madre no le gusta que vengan los primos.

(Susana Vegas. Inundación)

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Black Wolf Blogger Award

black_wolf

Hola!

Este fin de semana recibí el premio Black Wolf Blogger a través de Gi, una profe que de pequeña quería ser controladora de semáforos. Su página es http://tagirrelatos.wordpress.com/ y sus tagirrelatos merecen la pena. Desde aquí le doy de nuevo las gracias 🙂

Creo que estos premios simbólicos son una buena manera de conocernos, y compartir entre nosotros los blogs que nos gustan. Mis nominaciones van para:

http://www.marthafae.com/

http://historiasdeunacookiegirl.wordpress.com/

http://necesidaddedescubrir.wordpress.com/

http://ritodeiniciacion.wordpress.com/

http://paginasdechocolate.wordpress.com/

Muchas gracias por compartir vuestras historias con nosotros.
🙂

han estado aquí

Alguien ha entrado en mi ordenador. Siempre dejo el cursor en el mismo punto, tres palabras antes de terminar el último párrafo. Hoy está a la mitad. Y no sólo eso, nunca dejo más de una página abierta, y ahora hay al menos 7 parpadeando en la pantalla. Son textos ya terminados, algunos tan antiguos que no recuerdo haberlos escrito en este ordenador. Y en todos, el cursor está desplazado.

Qué extraño, de alguna u otra manera, todos hablan del campo… De repente un sudor frío me recorre la espalda. El cursor siempre está al inicio de la misma palabra. Flor. Ayer no escribí sobre flores, pero no necesito mirarlo para saber en qué palabra se ha parado el cursor. Roja. Se me hiela la sangre. Han estado aquí.

(Susana Vegas. Han estado aquí)

avispas

Hay unas avispas haciendo un nido en mi ventana. Las veo traer pelotillas de algodón y colarlas en un hueco que encuentran entre el marco y el ladrillo. Qué ordenadas parecen. Vienen, dejan lo que llevan, y se van a por más. Se me va la mañana en mirarlas, dando sorbitos a mi café, y pensando en lo poco que me apetece ponerme a ordenar la ropa.

De repente cambian el ritmo. Se aceleran. Entran y salen rápido, y ya no llevan nada entre las patas. Cada vez vienen más. Un zumbido sordo atraviesa las paredes. Me empiezo a asustar.

(Susana Vegas. Avispas)

por fin, armonía

“En ese momento, por fin lo captó. En lo más profundo de sí mismo, Tsukuru Tazaki lo comprendió: los corazones humanos no se unen sólo mediante la armonía. Se unen, más bien, herida con herida. Dolor con dolor. Fragilidad con fragilidad. No existe silencio sin un grito desgarrador, no existe perdón sin que se derrame sangre, no existe aceptación sin pasar por un intenso sentimiento de pérdida. Esos son los cimientos de la verdadera armonía.”

(Haruki Murakami. Los años de peregrinación del chico sin color)