despacito

Al volver a mi hueco pienso en él,
que se quedará allí, quieto, esperando a que aparezca de nuevo.
La ventana está abierta pero el calor amortigua los ruidos,
y despacito, voy haciendo bolitas con las hojas del periódico.

(Susana Vegas. Despacito)

empieza septiembre

Empieza septiembre. Ayer llovió y un olor a pino lo llena todo. Septiembre es mes de excursiones. De pescar en el río, todavía, descalzos. Mes de volar cometas y beber café haciendo sudokus. Mes de fotos al atardecer, con el horizonte salpicado de pacas.

En septiembre el monte se vacía de gente y se llena de corzos, de conejos y de zorros. De corderos que se han hecho grandes y han dejado de mamar. Se los lleva el pastor, no sé a dónde. Ya no duermen al aire ni vacas ni ovejas. Ahora el aire es frío. Y la luz, distinta.

Septiembre es mes de coger lavanda y hacer saquitos para regalar a las abuelas. Mes de los últimos higos y de las primeras moras. Mes de buscar el sol cogiendo castañas. De olor a setas y a aguardiente. Septiembre es mes de preparar leña para el invierno.

(Susana Vegas. Empieza septiembre)

así hay que verlo

“-¿Hablas en serio? –preguntó Frank Ellis.
-Es una chica de unos veinticinco años.
-¿Y le han pegado un tiro en la cabeza?
-Orificio de entrada, ninguno de salida.
-Pero ¿está viva?
-Pulso débil pero regular, respiración menos regular, la presión arterial es 100/70. Aparte de eso tiene una bala en el hombro y un disparo en la cadera, dos problemas que puedo controlar.
-Su pronóstico parece esperanzador –dijo el profesor Ellis.
-¿Esperanzador?
-Si una persona tiene un impacto de bala en la cabeza y sigue viva, hay que considerar la situación como esperanzadora.”

(Stieg Larsson. La reina en el palacio de las corrientes de aire)

David

La pared esta fría. Y no se mueve. Siento que si dejo de apoyarme en ella me voy a desmayar. Necesito distanciarme.
Observo a Martín. Está inquieto. Pasa el peso de un pie a otro constantemente. Como un luchador a punto de saltar hacia el contrario. No sabe si acercarse al cadáver de María. Pobre Martín. Ha sido siempre igual respecto a ella. Pero ya no tendrá que dudar más.
[…]
Pobre Martín.

(Susana Vegas. David)