inventando maneras

Me has dicho que te escriba algo que no sepas,
y aquí estoy,
inventando maneras de decirte que te quiero.

(Susana Vegas. Inventando maneras)

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cerrando doble

¿Qué necesidad había de bloquear puertas
y atrancar ventanas?
¿De dejar la nevera vacía
y poner sábanas a los muebles?

¿Pero qué necesidad había de salir en silencio,
cortando luz?
Que te llevaste hasta las perchas.
Y hasta la maldita caja de cereales que abrimos ayer.

Desnudaste la casa hasta sus huesos
y te fuiste cerrando doble.
¿Pero por qué me dejaste dentro?

(Susana Vegas. Cerrando doble)

a otro ser humano

“He apretado el primer resorte- dijo O’Brien-. Supongo que comprenderás cómo está construida esta jaula. La careta se adaptará a tu cabeza, sin dejar salida alguna. Cuando yo apriete el otro resorte, se levantará el cierre de la jaula. Estos bichos, locos de hambre, se lanzarán contra ti como balas. ¿Has visto alguna vez cómo se lanza una rata por el aire? Así te saltarán a la cara. A veces atacan primero a los ojos. Otras veces se abren paso a través de las mejillas y devoran la lengua.

La jaula se acercaba; estaba ya junto a él. Winston oyó una serie de chillidos que parecían venir de encima de su cabeza. Luchó furiosamente contra su propio pánico. Pensar, pensar, aunque sólo fuera medio segundo…, pensar era la única esperanza. De pronto, el asqueroso olor de las ratas le dio en el olfato como si hubiera recibido un tremendo golpe. Sintió violentas náuseas y casi perdió el conocimiento. Todo lo veía negro. Durante unos instantes se convirtió en un loco, en un animal que chillaba desesperadamente. Sin embargo, de esas tinieblas fue naciendo una idea. Sólo había una manera de salvarse. Debía interponer a otro ser humano, el cuerpo de otro ser humano, entre las ratas y él.”

(George Orwell. 1984)