… y otra de arena

The Velvet Underground – Pale blue eyes

Anuncios

la correcta ubicación

“De la correcta ubicación de los invitados enfermos en la mesa:

Aquellos invitados que sufran las enfermedades más terribles, con lo que me refiero no a la peste, sino a aquéllos con sífilis o escrófula, así como aquellos que sufran de enfermedades debilitantes o vergonzosas, y aquéllos otros cubiertos de pústulas y heridas abiertas, no han de ser sentados (a menos que sean hijos de papas o sobrinos de cardenales) junto a mi señor, pero sí son compañía adecuada de las personas de menor rango y los notables extranjeros, entre los que se les puede designar un asiento.

A aquéllos aquejados de hipos y de abundantes ruidos en la nariz, los que padecen ataques y agitaciones nerviosas y aquellos otros con delirios, también mi señor prefiere apartarlos de su compañía (a menos que sean hijos de papas o sobrinos de cardenales), pues su conversación le resultaría fatigosa. Por esta misma razón no deben ser tampoco ubicados uno junto a otro, sino que es conveniente mezclarlos con los miembros menos importantes de la corte.

Mas a los invitados con mordeduras, los enanos y jorobados, los lisiados, los que no pueden moverse a su voluntad y que se ven en la necesidad de ser llevados a la mesa, así como los que tienen la cabeza hinchada o demasiado pequeña, mi señor los encuentra aceptables y les permite sentarse junto a él.

Respecto a aquellos que sufren la peste, los sentaréis aparte, en una mesa para ellos que estará a la vista de mi señor (pero no a su alcance), hecha de la madera más vil para que después pueda quemarse, así como destruiréis las vasijas en las que comieron. Y los sirvientes que los atendieron deberán relevarse del servicio por una treintena de días, de forma que veréis si la peste los ataca, y luego, si no ha sido así, ya podrán reanudar sus tareas; mas si estuvieran aquejados de peste serán despedidos sin demora por el bien de todos.”

(Notas de cocina. Leonardo da Vinci)

lo reconozco

A veces me pregunto
si te gusta hablarme por oírte
o por escuchar lo que te cuento,
si quieres venir
o lo que quieres es que quiera que vengas,
si lo que te gusta de mi soy yo
o simplemente tú.

A veces,
lo reconozco,
me das una pereza…

(Susana Vegas. Lo reconozco)

inyección de vida

“Nada te acerca más a la muerte que el tener un hijo. Ahí es cuando realmente el tiempo empieza a correr y tomas consciencia de tu propia mortalidad. Y da mucho vértigo, porque es una inyección de vida para la que nadie te ha preparado.”

(Bárbara Celis. Madres)