nudo a nudo

Me acercas a ti,
tomándome con suavidad de la cintura;
un abrazo largo y sereno
que destensa nudo a nudo todos mis miedos.

(Susana Vegas. Nudo a nudo)

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era lunes

“Era lunes y como todos los lunes el alma me pesaba ahí mismo, abajo del saquito de los cojones. Una tarde pensé que el alma era una tercera bola que llevaba ahí colgando y que me servía tan poco como me servían las otras dos. Desde entonces, cuando es lunes y el alma de pesa, cuando es otro día y el alma me pesa, hasta cuando no sé qué día es y el alma me pesa, siento ese bulto y esa carga abajo del todo, peleando con la tela elástica del slip.”

(Lorenzo Silva. La flaqueza del bolchevique)

la pérdida de la mariposa

Hoy he tenido un sueño raro. Me he levantado con la sensación de haber perdido algo, pero algo que no tenía. Me explico. Me he levantado con la sensación de haber perdido la posibilidad de algo. Como si hubiese preparado una tierra fértil, esponjosa y rica, para una semilla que no llegué a plantar y llorase la pérdida de la flor que pudiese haber tenido.

Durante la noche he sentido la energía de la planta que podría haber crecido en este lugar, si hubiese tenido tiempo de hacer un agujero en la hierba, meter hasta dentro una semilla, regarla, verla crecer, tan pequeñita y frágil, sin meterle nunca prisa ni dejarla secar por miedo a ahogarla, quitarle con mimo las malas hierbas, dirigir hacia ella el sol… Y así, quizá con el tiempo, se hubiese hecho fuerte y hubiese dado flores que miraríamos con orgullo.

Quiero decir que no se ha ido la flor. Se ha ido la posibilidad de crear ese espacio para que, si tuviese que ser, brotase la flor. Una flor grande y roja, dichosa de existir, de saberse querida y única, como la rosa de aquel príncipe, el pequeñito.

O como si hubiese preparado una caja con hojas de morera y fuese desnuda sin el vestido que nunca llegué a tejer, con la seda de los gusanos que nunca llegué a tener. Y hace frío.

Esa posibilidad es lo que he perdido, y ha dejado en mi interior al irse una marca profunda, un vacío extraño que no reconozco, un no sé qué que se ha quedado sin empiece siquiera. Y no sé cómo hacer duelo por algo así. No sé cómo se llora una idea, el temblor inicial que anuncia un tenue, un levísimo arranque de un motor, un minúsculo esbozo de una diminuta posibilidad de un humilde presagio de algo.

Con esa sensación me he levantado hoy. Y duele.

(Susana Vegas. La pérdida de la mariposa)

el blog cumple cuatro añitos :)

Lo que siento ahora me desborda tanto que sólo puedo valerme de palabras ajenas para mostrártelo. Por eso te ofrezco cuatro años cumplidos de escritos de otros, recogidos en este cajón en el que cabe todo y que disfrazan mi titubeo. Un cajón que me ha llevado por extraños senderos, cuajados de grietas por las que perderse.

Estas muletas que uso para acercarme a ti no son mías, pero quizá por eso, y por vivirlas tanto, las he hecho más mías que cualquiera de las que te he escrito. Porque me encantaría ser capaz de susurrarte al oído que, aunque tú no lo sepas, me acostaba a tu espalda. De preguntarte, bajito, si nos aplastó el miedo a perder. De saber qué sucederá cuando las balas no reboten y volar no sea tan fácil, o cuando la corriente deje de enseñar el camino hacia el mar.

Porque tú me enseñaste que habrá que inventarse una guarida, que la vida te lleva por caminos raros, y que de todo comienza a hacer ya mucho tiempo. Y aunque quedó algo de nosotros en esos lugares, y en todas esas esquinas que solíamos doblar, quiero saber si tú piensas en mí, si no ha dejado de doler… o has dejado de llamarte nosotros y tienes un nombre que es de verdad.

Me limpiaste el corazón de arena, siempre buscando una fuente para poder respirar, y mil veces peor que el olvido fue frenar las ganas de verte otra vez. Pero, ¿quién quiere taparse si aun no conoce el frío? Fue tan largo el duelo que al final casi lo confundo con mi hogar. Por eso quiero que me lleves a ver salir el sol desde todos los portales de la luna. Y respirar tan fuerte que se rompa el aire. Y ver las flores que crecen en las dunas.

En todos los lugares te encuentro, son vidas que dejé cruzadas, pero hoy, sin dudar, vuelvo a tu lado.

(Susana Vegas. Un cajón en el que cabe todo)

Quique González – Vidas Cruzadas