casi parecía un adulto

“Yonah era un muchacho criado en la ciudad. Estaba familiarizado con las granjas de Toledo y algunas veces había ordeñado las cabras de su tío Arón, había alimentado y pastoreado el rebaño, había cortado heno y había ayudado en la matanza o en la elaboración del queso. Era fuerte y muy alto para su edad, y casi parecía un adulto. Sin embargo, jamás había conocido los duros ciclos cotidianos del esfuerzo incesante que constituyen la principal característica de la vida en el campo, por lo que, durante sus primeras semanas de trabajo en la hacienda de Carnero de Palma, notó que sus entumecidos miembros se quejaban.

Los hombres más jóvenes trabajaban como bueyes y se encargaban de las tareas que eran demasiado duras para los que ya tenían el cuerpo debilitado por los muchos años de agotador esfuerzo. Sus músculos no tardaron en endurecerse y desarrollarse y, con el rostro bronceado por el sol, su aspecto ya no se distinguía del de cualquier otro.”

(Noah Gordon. El último judío)

palabras

He entendido todo al revés.
Surcos de rutina buscando migajas,
drogas ajenas para seguir hacia un futuro que no me gusta,
y no pensar en un presente plano que no quiero
ni en un pasado gris del que no recuerdo felicidad.

Palabras.
Me equivoqué al no cuidaros.
¿Y si os perdí para siempre,
por no saber defenderos frente a los vicios de otros,
por hacer mías sus miserias,
por no aprender a gritar?

Tengo frío,
y las uñas rotas,
y hoy nada despeina mi sonrisa.

(Susana Vegas. Palabras)