juegos

-¿Qué tal el viaje? ¿Mucho trabajo?
-Buff. Sí. Deseando volver a casa. ¿Cómo va Natalia? ¿Le duele menos la tripa?
-No sé… Está muy rara. La he llevado al pediatra y dice que si sigue así, habrá que hacerle las pruebas de la alergia.
-Bueno, a ver qué pasa. Que salga un poco, a ver si se anima.
-Sí. La he dejado ir a casa de la niña nueva. Parece que se han hecho muy amigas.
-¿La nueva? Es un poco rarita, ¿no?
-No sé. Natalia está como loca con ella. Dice que le enseña muchas canciones. Hoy canturreaba no se qué de “hermanas, uníos, el señor ya está aquí…”. Juegan a unas cosas más raras las niñas de hoy…
-Bueno, no la recojas tarde.
-No te preocupes. Descansa lo que puedas.

(Susana Vegas. Juegos)

el armario

-Te veo liada, abuela. ¿Te ayudo con algo?
-Sí, preciosa. Ayúdame a poner un poco de orden en este armario. Viene tu tío Lucas con los niños y necesitarán espacio para sus cosas.
-Subo un poco la persiana, que entre algo de luz.
-Ay! No. Es ese edificio. Me intranquiliza verlo…
-¿El antiguo colegio? ¿El de las monjas?
-Sí…
-¿Pero por qué?
-No sé. De pequeña me gustaba mucho. Así, tan grande. Lo comparaba con el mío, que no era más que un barracón de barrio… Soñaba con que un día estudiaría allí. Me pasaba las tardes asomada a la ventana, esperando a que las niñas salieran al patio. Tenían un himno… como era… “hermanas, uníos, el señor ya está aquí…” o algo así, no me acuerdo ya. Pero sí recuerdo las risas y el jaleo. Luego pasó lo de los accidentes y cerraron el colegio.
-¿Accidentes?
-Sí. Varias niñas se intoxicaron. Algo en la comida dijeron.
-¿Y qué tiene eso de misterioso?
-Pues que si sólo fue “algo en la comida”, ¿por qué cerraron el colegio? No. En el barrio se hablaba de una niña. Llegó nueva, le hicieron la vida imposible… y una novatada se les fue de las manos. Fue entonces cuando empezaron las intoxicaciones, las caídas “accidentales”, las escaleras “demasiado enceradas”. Dicen que si la oyes cantar… es que tú vas a ser el siguiente.
-Abuela… ¿Pero cómo te crees eso? Ahora me vas a decir que el coco también existe, ¿no?
-Bueno, déjalo. Y vamos a terminar ya con este armario, anda, que el tío Lucas debe estar a punto de llegar.

(Susana Vegas. El armario)